ALERGIA A PÓLENES DE QUENOPODIÁCEAS Las quenopodiáceas son plantas de amplia distribución, que requieren suelos con bajo grado de humedad y alto índice de salinidad. Por este motivo, la alergia a estas plantas es muy prevalente en zonas desérticas, como son Arizona en Estados Unidos o Kuwait en Oriente Medio. Desde el punto de vista alergológico las dos especies más representativas son los cenizos (Chenopodium album) y la barrilla o trotamundos (Salsola kali), muy identificada con las películas del oeste americano. En nuestra zona podemos encontrar las quenopodiáceas en bordes de los caminos, cunetas de carretera o, con mucha frecuencia, rodeando los cultivos de vid o melón. Así, la alergia a estas plantas es más frecuente en las comarcas dónde las características del suelo y estas actividades agrícolas son más intensas, como Valdepeñas, Alcázar de San Juan, La Solana, Membrilla, Manzanares o Tomelloso. En el resto de la provincia, la presencia de quenopodiáceas es notablemente inferior. Síntomas La sintomatología predominante es la rinoconjuntivitis, en forma de picor de ojos y nariz, lagrimeo, estornudos, secreción nasal abundante, bloqueo nasal y picor faríngeo o del velo del paladar. A diferencia de los alérgicos a gramíneas y olivo, en las personas alérgicas a quenopodiáceas es menos frecuente el asma (entre otros motivos, la exposición ambiental es más baja). En los pacientes asmáticos, la sintomatología es muy característica, en forma de tos seca e irritativa, opresión en el pecho, silbidos al respirar y sensación de falta de aire, a veces muy intensa. Estos síntomas de asma son más frecuentes por la noche, pues la máxima concentración de polen de quenopodiáceas se produce a lo largo del día, y la respuesta bronquial requiere varias horas para alcanzar su máxima expresión clínica. MEDIDAS DE EVITACIÓN
TRATAMIENTO En los casos de rinoconjuntivitis el tratamiento con antihistamínicos orales, no sedativos, puede resultar suficiente en la mayoría de los casos. Si persisten las molestias, los corticoides tópicos nasales a diario y colirios antihistamínicos, a demanda, son el complemento adecuado para el control sintomático. En el asma, el tratamiento preventivo con corticoides inhalados resulta muy eficaz (durante toda la temporada polínica, de julio a octubre). Una vez se presentan los síntomas, el tratamiento del asma es el habitual con los broncodilatadores de rescate para aliviar la sintomatología. Durante la época de polinización deben llevarse siempre consigo, especialmente si se realiza ejercicio, pues la sensibilidad bronquial está aumentada y las crisis por ejercicio se desencadenan con mayor facilidad. Asimismo, al igual que en otras enfermedades alérgicas respiratorias, la inmunoterapia o vacunación específica es el único tratamiento que va a modificar el curso natural del proceso alérgico. El tratamiento durante 3-5 años no sólo permite una mejor tolerancia frente al polen de quenopodiáceas, sino que evita la sensibilización a nuevos alergenos. Por este motivo, la vacunación debe comenzarse cuanto antes, y sus resultados son más positivos en niños y jóvenes adolescentes. Además, se dispone de vacunas sublinguales, más cómodas e igualmente eficaces, especialmente recomendadas en los niños al eliminar el molesto trauma del inyectable. |
Dr. Francisco Feo Brito |
Alergia en Ciudad Real |
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